Siempre nos quedará París.

Publicado en por Virginia

Largas noches en vela, fundiendo con el resplandor de las estrellas dos cuerpos y un deseo.

Amanecer impaciente que asoma despertando su esencia, avivando en sus corazones la pasión arrebatada, brillantes sus ojos que miran a su derecha, recorriendo el cuerpo que horas atrás le fue entregado.

Y mientras, ella lentamente abandona sus sueños y abre sus parpados dejando que la luz le devuelva a sus pupilas el tono de un verde intenso, y mordiéndose los dulces labios, aferra la almohada y le devuelve a él, sediento, un beso.

Los impetuosos gorriones golpean con su pico los cristales de la ventana, la que oculta tras de sí un hermoso balcón, rodeado de flores que desprenden el aroma de la primavera, el néctar de la dulzura, el que embriaga al músico que desde la calle logra inspirarse, dedicándoles: ''La vie en rose''.

Ella se atusa el pelo, y empolva sus carrillos, regalándole a su rostro un aspecto lleno de vida. Se rocía en su esbelto cuello unas gotitas de j'adore, conquistando el ambiente y llenándolo de envidias.En el fondo de su gran vestidor rebosan las prendas más bonitas de la ciudad, marcas prestigiosas que vistieron allá donde la alfombra cruzó roja.

Él, trajeado y decorado finamente con una corbata a juego, espera en el rellano, inquieto y nervioso, esperando a que su mujer le embista con su atracción arrolladora.

La puerta parece abrirse y el contraluz la convierte en una sombra, hasta que poco a poco, camina lentamente, con sus piernas de porcelana, dirigiéndose hacia su marido, que le espera con una rosa en la mano, empezando así, su velada.

[...]

¡Bonjour París!

Calles aceleradas como el ritmo que marcan los corazones de los peatones.Tiendas que desprender olores de fragancias, restaurantes que prometen compromiso ayudados por las copas del buen champán.Paseos nocturnos que prometen infidelidades, besos dormidos que despiertan al alba y tunas que a vuestros oídos dan placer.

¡Bonjour Tour Eiffel!

Que muestras con grandeza el esplendor de la ciudad a la que observas, romanticismo a la luz de la luna, con las vistas más bellas del país.

Esta es nuestra ciudad, la ciudad del amor, si algo ha de existir... aquí estará, porque siempre, nos quedará París.

 

Des nuits d'amour a ne plus en finir
un grand bonheur qui prend sa place
des enuis des chagrins, des phases
heureux, heureux a en mourir...

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